Mi camino a nuestro segundo grand slam

Vivir la experiencia de acercarse al siguiente Grand Slam después de haber ganado Wimbledon fue un reto muy divertido de afrontar. Llegamos como la siembra 1 y teníamos la expectativa de hacerlo bien. Pero claro esta, tomándolo partido a partido. En un Grand Slam todos los partidos son duros, y todos te pueden ganar. Apenas supimos nuestra primera ronda, sabíamos que nos había tocado un cuadro difícil. Nos tocaba jugar contra dos singlista de la categoría de Johnson y Cuevas que ambos ya han demostrado mucho en dobles. El primero teniendo medalla de bronce en Olímpicos y el segundo ya con un Grand Slam en su bolsillo (Roland Garros).

El día llegó y jugamos un muy buen partido. La barra Colombiana a su máximo furor como lo sería a través del torneo hasta la final. Una vez ganada la primera ronda, esos nervios que generan empezar a labrar el camino de un Grand Slam, se tranquilizan y empiezas a usar tu confianza y tu momentum.

Nuestra segunda ronda tuvimos el score mas apretado del torneo. Ganaban los ingleses set arriba y quiebre arriba en el segundo. Estábamos generando muchas oportunidades pero no las estábamos aprovechando. Hasta que por fin pudimos quebrar y nos subió la confianza para luego quebrar de nuevo 4 veces mas a través del partido y llevarnos la victoria.

Ya tercera ronda, nos toca la pareja que nos venció en el Master 1000 de Montreal y que luego llegaron a la final en dicho torneo. Khoolof y Haase serían nuestros oponentes. Fue de los partidos mas sólidos a través del torneo y logramos una victoria contundente. En los Grand Slam llegar a cuartos de final es muy especial. De repente los camerinos y los sitios donde los jugadores están son mas vacíos y respiras un aire de tranquilidad comparado con lo frenético que puede llegar a ser los primero días. Has logrado llegar a la segunda semana de un Grand Slam! Ya solo quedan los mejores y vas por la mitad del camino.

Cuartos de finales nos toco contra sacadores natos. Sabíamos que teníamos mucho chance de ganar si contrarrestábamos con buenas devoluciones y así fue. Nos basto un quiebre por set para salir con la victoria.

Una vez en Semi finales lo empiezas a ver cada vez mas cerca. Sabes que ya has hecho un gran torneo y es ahí donde tienes que querer ir por más. Seguir retándote a ti mismo y querer la situación. Enfrentábamos a Jamie Murray y Niel Skupski. Murray siendo ya un ganador del US open y teniendo ya varios Grand Slams en su bolsillo, sabíamos que iba a ser el lider de la pareja y al que teníamos que neutralizar. Niel, es un jugador que viene ascendiendo en el ranking y poco a poco esta cogiendo un status de un muy buen jugador. 7/6 7/6 termino el partido, sin quiebres. El segundo tie break creo que quedo 10/8 e incluyo bastante drama!

Sin descanso, nos programaron para jugar la gran final casi que ahí mismo. Teníamos menos de 15 horas para estirar, tina de hielo, comer, hacerse un masaje, dormir, calentar y prepararse para la final. Pero ya teníamos la experiencia del Master 1000 de Roma donde de la Semi a la Final, hubo también muy pocas horas.

Estábamos a un paso de ganar dos Grand Slam de seguido. Eso producía un nerviosismo y un extra picante al reto. Zeballos y Granollers venían jugando muy bien y acababan de ganar Montreal. Ya con Zeballos habíamos tenido varios enfrentamientos durante el año y siempre sabemos que es un rival muy duro de vencer. Su compañero Granollers, también es un jugador muy bueno como singlista y doblista; con varios Master 1000 ya es su bolsillo y un par de finales de Grand Slam.

Llega el momento y era la primera vez que entraba al estadio Arthur Ash. Siempre me dije a través de mi carrera que la primera vez que pisaría la cancha de un estadio era para jugar en ella y no para tomarme un foto. Así ha sido con todos los estadios mas emblemáticos que el tenis puede ofrecer. Arthur Ash es un estadio colosal. Apenas pise la cancha, miré a Sebas y le dije “que chimba de estadio”. Me inspiró mucho la entrada y estaba listo para competir y dejarlo todo en la cancha. Me sentía afortunado de estar ahí y muy agradecido con Dios. Empieza el partido y tu cuerpo empieza a disparar pura adrenalina. Es como si lo único que quieres es competir y sacar lo mejor de ti.

Nos fuimos a la par hasta 4-4 donde le quebramos a Zeballos. Saque para el set y fue un game peleado que sacamos adelante y nos pudimos llevar la primera manga. A un set de un Grand Slam lo empiezas a ver cerca y es ahí cuando tienes que tener cuidado de no irte más allá que el punto a punto. Empiezas a pensar en muchas cosas y es ahí donde la experiencia entra en juego y tienes que tener la habilidad de quedarte en el momento y seguir compitiendo.

Nos fuimos break abajo y ellos sacaron para el set en 5-3 pero nuevamente le quebramos a Zeballos. De ahi, Sebas y yo tuvimos un racha donde pelota que tocábamos era pelota que le pegábamos bien. Alzamos nuestro nivel y pudimos quebrarle a Granollers. Wowww, 6-5 arriba, me siento en la banca sabiendo que en dos minutos me tengo que parar y tengo que sacar para el partido. Esos momentos, la experiencia es tu mano derecha. Confiar en el trabajo que has hecho, confiar en las habilidades de Sebas y concentrarse verdaderamente en el punto a punto. Sabes que vas a estar nervioso y sabes que vas a tener que controlarlo. Meter primeros saques siempre ayuda a resolver las situaciones. Mismo así, nos hicieron jugar cada punto. Siempre nos repetimos con Sebas “quiere la bola, quiere la situación”, no esperes que te lo van a regalar, tienes que ir a por ello. Una vez en match point dude entre scar a la T o sacar abierto. Pero me fui por el abierto. Saque un huevo y vi como la devolución fue un globo que a duras penas pasa la malla. En ese momento, y solo en ese momento me vi ganador. Viendo como Sebas me pedía que no me acercara, que la quería reventar él. Pooomm, smatch perfecto, y todo ese extasis sube por tu cabeza. Sabes que volviste a lograrlo. Acabas de ganar otro Grand Slam. Ese sueño anhelado por tantos tenista. Lo tienes en tus manos de nuevo. Intentas saborear cada instante, cada segundo. El estadio lleno de colombianos orgullosos de su país. Gritando Colombia con ovación. Verdaderamente, fue uno de los instantes más espectaculares de mi vida. No solo por la victoria, pero porque sabes lo que te ha costado estar ahí y sabes el reto que representa ganar un Grand Slam. Una vez en la banca y luego de darle la mano a nuestros contrincantes y el juez; abrazo a Sebas y miro a mi box. Veo esas miradas orgullosas de los mios. Algunos con los ojos aguados, otros con sonrisas de oreja a oreja.

 

Se que he logrado algo grande. Acabamos de coronarnos campeones del US OPEN!

Escrito por Robert Farah